Primavera es un verbo

Oh soledad aterradora

si huyo de ti

con ojos cerrados corriendo hacia adelante

es porque me es más, mucho más aterradora

la compañía,

porque el deseo es un precipicio al que me gustaba sólo

 

 

 

asomarme

porque es tan infinita la variedad

de excusas

para admirar las vistas

desde el precipicio, sin saltarlo. Sin soltarme.

 

Estoy aquí, debajo de los  d e d o s

de mis pies, hay grumos

de tierra deshacién d o s e,

despe

ñán

do

se.

 

¿Y si escogiera abandonarme,

matar el sueño con cicuta

de realidad y cuerpo?

¿Y si escogiera volver a soltar los trozos

rotos de mí que ya se despeñaron,

volver a coserlos con hilos de tiempo

que crecen en las laderas mientras vuelves a subir

al eterno precipicio de la duda, otoño, refugio,

donde siempre el agua queda demasiado lejos

para cálculos exactos

de seguridad al caer?

 

Y es ésta la gravedad de mi cuerpo,

la gravedad de las flores abriéndose

como si no hubiera un invierno,

como si el cielo de un azul imposible

hubiera encerrado a las nubes en un corral de ovejas,

tan prietas entre sí, que no pudieran

huir, y terminar la primavera

de sol y flor y muerte de los sueños

como sueños, como las flores mueren

como flores

para ser fresas,

albaricoques,

melocotones, cerezas,

 

primavera es un verbo

que rima con promesa, no con juego.

 

Si me tiro,

miedo,

no es porque no sepa que existes,

pues cada músculo, cada víscera

de mi cuerpo ha brindado en tu nombre

hasta emborracharse de ti, oh miedo.

 

Si me tiro,

miedo,

es porque hay un miedo más grande

que me empuja a vivir,

que me empuja a la carrera insensata

del amor y del sexo,

(y no es el miedo a morir, no)

el miedo, a, cuando muera, descubrir

que no he vivido, que el amor

me preparó fiestas

a las que no asistí por pereza

de volver a coser mi corazón,

de esperar a que los hilos de tiempo crecieran, no

hay regalos de vida aquí en lo alto, en las ciénagas yermas,

      la tierra

se despeña

hacia abajo porque abajo

abajo

abajo

abajo

a

b

a

 

 

 

 

 

 

 

jo

están los que también osaron despeñarse

porque los precipicios de cada una          son de cada una, pero

dan a una fosa común

donde nos encontramos.

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