El Imperio de la Normalidad

El Imperio de la Normalidad

Constitución

Artículo I.

Amor: sentimiento de atracción física y/o dependencia emocional hacia una sola persona del sexo opuesto que empieza con enamoramiento y dura toda una vida. Tras un periodo de prueba o noviazgo los sujetos amorosos deben jurarse fidelidad ante una institución competente, en presencia de sus familias de origen (que pasan a fundirse en una sola, con opción a pasar Nochebuena, Navidad y/o Sant Esteve) y pasar a convivir juntos en preparación para la procreación que garantice la supervivencia de la especie. En contextos de superpoblación y escasez de recursos naturales la primacía de la procreación se mantendrá inalterable. Se recomienda el uso de expresiones enfáticas tales como “Es lo mejor que me ha pasado en la vida” para referirse a la pérdida de libertad individual asociada a la procreación.

 

Artículo II.

El sujeto deberá rebozarse en miedo a la soledad y/o a sí mismo, llevando la angustia como un perenne ruido sordo que le acompañe. Para acallar dicha angustia se recomienda la realización de actividades deportivas o, en el caso del balompié, su visionado en tiempo real junto al resto de miembros de la comunidad. Para el sexo inferior, en cambio, se recomienda la contribución a la sociedad de consumo adquiriendo productos que modifiquen su aspecto mejorando así su valor de mercado.

 

Artículo III.

Los sujetos intercambiarán su tiempo por dinero para así poder usar su dinero en ahorrar tiempo para poder seguir intercambiándolo. El tipo de cambio dinero-tiempo fluctuará en función de parámetros no estipulables, dado el carácter fundamentalmente abstracto del término equidad.

 

Artículo IV.

Los medios de comunicación de masas recordarán éstas y otras normas de convivencia de la civilización avanzada a los sujetos en caso de necesidad.

Para todo lo demás, MasterCard.

 

Deposición adicional.

En caso de que estas normas de convivencia de la civilización avanzada no lleven al individuo a un estado de satisfacción general, se culpará al individuo. El Imperio recuerda que la enfermedad mental es un cómodo paraguas para aquellos casos de resistencia al pensamiento único. El individuo podrá optar entre sentirse mal consigo mismo por no alcanzar la felicidad pese a haber adquirido toda la colección de productos Mr Wonderful, o buscar la salvación en el amor romántico (véase Artículo I).

 

Deposición final.

Los derechos de los sujetos estarán sujetos a un cálculo en función de su adscripción sin reservas a los preceptos contenidos en esta carta de derechos.

 

A continuación procederemos a cantar, todos juntos, el Himno del Imperio:

Glorioso imperio de la Normalidad

que defines qué es ser humano,

hombre, mujer, enfermo y sano,

fuerte, débil y anormal.

Quiénes somos los ciudadanos

para saber qué nos da felicidad,

suerte que muestras poder supremo,

glorioso Imperio de la Normalidad.

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