Vértigo viaje

Bajábamos la calle o el puerto o el parque

o las montañas:

la noche, consciente de sí misma de repente,

se acercaba

a corregir nuestro error de ser dos

en un vertiginoso viaje de bajada.

 

 

El día envió hordas de caballos y de hojas

que la lluvia peinaba y los árboles tenían,

y los llamó “caballos” y “hojas”

como un niño mira al día y dice “día”,

 

con el simple idilio de las cosas con su nombre.

En el cuerpo algo brilla

cual la última gota en deshelarse

ante estos simples idilios

 

de cosa y palabra. El instante

en que algo, ya sin la esperanza

de encontrar quien le nombre,

oye de golpe cómo le llaman

 

con el nombre que ya tenía

pero que no encontraba.

La cosa y el nombre dejan de ser dos

en un vertiginoso viaje de subida.

Un comentario en “Vértigo viaje

  1. Es misión de las poetas, en nuestro contexto cotidiano, poner palabras a “cocina”, “nevera”, “cuerpo”, “cama”, “día” para que podamos sentir las emociones que hay detrás de nuestra cotidianidad. Gracias.

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