Cuando la intensidad se dispara

Sabéis que soy una intensita… ¡pues resulta que 2017-18 me ha ganado en intensidad!

Mi plan el pasado curso (antes de que la vida se riera de él) era sobrevivir al regreso a la docencia en educación secundaria y dedicar el resto de mis energías a terminar mi poemario.

Pero una vez al mes tiene lugar el Llobregat Slam Poetry, en Sant Boi. Es un escenario tan íntimo que parecía un buen lugar donde airear poemas del Viaje de Vuelta al Yo, así que participé. El público conectó con ese viaje y este poema ganó el 1er round de la temporada. Lxs ganadorxs de cada round del Llobregat Slam Poetry se baten el día de Sant Jordi en la Rambla de Sant Boi.

El sábado 14 de abril, aniversario de la 2ª República, empecé las doce pruebas de Hércules (o de Astérix, mejor dicho, ya que la última es la burrocracia): las oposiciones para profesora de secundaria en la pública.

El 23 de ese mismo mes, en la final del Llobregat Slam Poetry, recité un poema que había escrito para intentar hacer entender a bienintencionados machirulos cómo nos sentimos las mujeres.


En la siguiente ronda de la final, me tocó enfrentarme a Pablowski, poeta y amigo. Él recitó este impresionante poema titulado “Pueblo”:

Pablowski ganó la ronda, como era justo (juzgadlo vosotrxs mismxs, ¡es un poemón!), pero sólo con 1 voto de ventaja.

 

Por desgracia, se había pasado de tiempo, y eso le restó 2 votos… Por lo que inesperadamente pasé a la última ronda y terminé siendo la ganadora del Llobregat Poetry Slam y su representante en el campeonato de España.

La final de España de Poetry Slam fue en Valencia, en el marco del festival Vociferio.

todxs finalistas
En la final de Valencia competíamos lxs clasificadxs de las 21 sedes de Poetry Slam del estado.

¿Recordáis la asombrosa intensidad vívida de los días de campamentos, de pequeñxs? Pues podéis imaginaros la convivencia entre poetas y demás seres de locura. En la semifinal arriesgué con el poema más difícil que había hecho nunca. Estaba nerviosísima.

Mi plan secreto era que si llegaba a la última ronda, en la final, le regalaría la última actuación a la Adriana de los 15 años, la que creyó estar sola en un mundo donde nunca nadie la comprendería; para poder mostrarle, 18 años más tarde, que no ha sido así.

Y resultó que ganó ese poema.

 

El fin de fiesta vino con fuegos artificiales incluidos:

El lunes siguiente, supe que había superado los exámenes de oposición, y, a finales de mes, me convertí en funcionaria en prácticas mientras me mudaba a vivir a Barcelona.

Han sido meses de mucha intensidad, de alegrías inesperadas y no necesariamente justas (la vida no es justa; ni cuando nos va mal nos merecemos tan poco; ni cuando nos va bien merecemos tanto). Ahora, instalada ya en Barcelona, retomamos el proceso que materializará el poemario Viaje de Vuelta. Os informo que ya he encontrado correctora para los 2 poemas en inglés que aparecerán en el libro, y que el diseño de portadas avanza a buen ritmo. Ya tenemos imprenta (¡en Jaén!), y estamos decidiendo características del papel, el encolado, etc.

Gracias por vuestra paciencia y apoyo.

Os quiero, y ojalá la suerte llueva en todos lados.

Adriana

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