Diario de confinamiento

Poema escrito entre el 13 de marzo y el 5 de abril de 2020, durante la crisis del coronavirus. Estrenado en el ‘Cuarentena Poetry Slam’, presentado por Germán Chocero, el 5 de abril de 2020.

Día 1
Tengo lo necesario:
instalaron el wifi ayer jueves.
Estar preocupada por algo que existe
en las mentes de otrxs
es un hogar más cálido.
Desde mi privilegio
de funcionaria
me huele todo a vida y a cuidados.

Día 2
Se confirma que por videollamada
se puede jugar a las películas
(Psicosis era demasiado obvia
y qué sucia ha quedado la ducha.)

Día 3
Hoy hemos celebrado el cumpleaños
de ese amigo que vive solo
y está confinado en Madrid:
disfraz sorpresa medianamente combinado,
pelucas de estrella,
velitas de IKEA, cánon
de cumpleaños feliz.

Día 4
Hangouts es una mierda.
Google Meet, un estrés.
Google, en qué estarías pensando.

Día 5
Parece que la yaya se va a morir.
Me preparo.
Tengo lo necesario.
Una vela y un montón de llanto
y tiempo.
Carme, Pepa, Rafel: eh que li fareu una ben grossa,
quan arribi?
Que aquí no ens dixen.

Día 6
Ha muerto la yaya. Mi padre ha entendido que los abrazos
sí servían de algo.
Qué mierda las pantallas.

Noche 6
Me he levantado paranoica
por toda la gente a la que
(¡imprudente!),
había abrazado en sueños.

Día 9
Estoy tan poco Twitter
y tan Pinterest…

Día 12
Debería sentirme culpable
por amar esta Barcelona en silencio.

Día 13
El alumno y la alumna que más me preocupan
no me responden los mails.
¿Qué harán sin treguas
los hogares-guerra?

Día 14
Me apetece más limpiar
que leer.
A ver, termina primero el baño y la cocina,
y luego ya cambiarás de libro.

Día 15
Hoy hace dieciséis días
que abrazo a una sola persona.
(Pandemia rima con monogamia.)
No puedo imaginar cómo gritan los cuerpos
de quienes viven solas.

Día 18
No me atrevo a ir parque de delante
a tocar sin guantes las cortezas de los árboles.
Saludo des del semáforo
que desearía rojo siempre, paseando
los ojos por el verde.
<<Ah, la vida.
Ya todo se comprende.>>
Mientras, mi mano
acaricia sin saberlo el carro
vacío de comida.

Día 20
Como una chiquilla abro la ventana como un regalo
a las siete y cincuenta y nueve de la tarde
y me estremezco al oír las palmas,
la música, los vítores,
surfea mi esperanza en estas olas
algo colectivo nos arranca
de ser siempre tan parcos con la vida,
por fin héroe significa cuidados
y escojo cada tarde este recuerdo
para contártelo.

Así fueron los primeros días
en que te llevé dentro. La matrioska más grande, el universo;
luego el sistema (solar; no capitalista);
luego Gaia, luego Barcelona,
y la antepenúltima matrioska esta casa
donde por tu bien y el mío
nos han confinado.

3 comentarios en “Diario de confinamiento

  1. Hola Adriana. Paso por aquí para darte las gracias por compartir tus palabras. Una y otra vez vuelvo a tu poesía para recordar que aun somos lo que un día fuimos. Muchas gracias por servir de inspiración.

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