La invasión (The Invasion)

  • Versión original en inglés aquí.

El día en que Jair Bolsonaro fue elegido Presidente de Brasil tuve una crisis nerviosa en el metro, al enterarme y a la vez ver cómo el pasajero sentado a mi lado no paraba de encontrarse publicidad de VOX en su ‘feed’ de Facebook. Cuando llegué a casa, buscando desesperadamente esperanza y sentido, escribí este poema.

Estrené esta pieza en el Campeonato Europeo de Poetry Slam en Budapest (Hungría), donde obtuve la 2ª posición y el Premio del Jurado.

El sábado, 15 de julio de 1944
Ana escribió:
“A pesar de todo
sigo creyendo
que la gente es buena.”

Murió al cabo de siete meses.

Una vez, cuando tenía su edad,
le escribí una carta a Ana Frank
contándole emocionada qué era Microsoft Word.

Y hoy, la echo de menos.

Hoy, 29 de Octubre de 2018,
temo qué debe de estar pensando
allá donde esté
ella, la que escribió: “Mirad cómo una sola vela
puede, a la vez, desafiar
y definir
la oscuridad.”

¿Qué hemos aprendido?
¿A dónde hemos ido a parar?

Ana, ¿sabías
que la oscuridad no tenía paredes?
Yo pensaba que sí tendría
límites, que sería conquistable,
que Unamuno sí dijo:

“Venceréis, pero no convenceréis”.
Miguel,
¡están convenciendo…!

No sólo están venciendo, están convenciendo porque la verdad
es la primera víctima en cualquier guerra,
¿verdad, George?
Y sostener la luz
en esta creciente oscuridad
se parece más y más
a sujetar una espada
que es astilla,
la oscuridad se hace más densa,
la oscuridad empezó la guerra y acusó a la luz
de ser violenta,
las palabras nos fueron arrancadas del cuerpo.

La diferencia no es una amenaza.

Hombres inseguros
conquistando con éxito los más altos miedos
anuncian un teatro de títeres titulado Certeza.
Más alto: ¡Certeza!
Más alto: ¡Certeza!
Más alto: ¡Certeza!
Afuera, la Otredad se convierte
en un vertedero la mar de práctico.
Se llama invasión a lxs invadidxs.
Las nubes dan la culpa a la lluvia
y olvidan que también ellas son de agua.

Trato de recordar la esperanza,
aquella piedrita de esperanza que tallaste en tu sueño
de la montaña de la desesperación, Martin.
Trato de recordar que la vulnerabilidad
y la fuerza nacen de la misma fuente, Judith.
Trato de enfocar los ojos para leer vuestras palabras
pero gente que creía conocer está inclinando el barco,
como si hubieran olvidado que no sabemos nadar.

¿Cómo lo hicisteis?

¿Pueden nuestros cuerpos, juntxs, sanar los golpes?
¿Acaso vemos nubes más negras porque nuestros ojos
estaban listos para luces mayores?
¿Es esto la agonía
de los secretos que sostenían
las normas de unos pocos
sobre el poder de todxs?

¿La esperanza
es opcional?

¿Hay una flecha atravesando la Historia?
¿Señala hacia algún
lugar
vivible?

Duele moverse, Rosa,
pero nos seguiremos moviendo.

No es una invasión.
No es sólo que nuestro movimiento
se expanda.
Es que empezamos
a ocupar
nuestro espacio
mientras la luz
desafía
y define
la oscuridad.

No se puede invadir
aquello que debió haberse compartido desde el comienzo.

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